miércoles

Apuestas.

Cada vez que ella lo miraba, allí recostado en la arena con todas las cartas en la mano, le entraban unas ganas incontrolables de gritarle.¡No lo soportaba! Odiaba perder.

-No te imaginas las ganas que tengo de sacarte esa sonrisa! No te sorprendas cuando te gane.

La desagradable mueca siguió en aumento.

-Segura? que yo sepa solamente hay dos formas de hacerlo- de a poco aquellos ojos verdes empezaban a agrandarse-la primera es diciéndome que mi equipo favorito de fútbol perdió, y la segunda…- y su mirada provocativa terminaba por delatarlo- es con un beso, aunque después de todo siga sonriendo.

viernes

- No te creo

- Que sí, hombre! No te miento!

- Ja! Tu crees que me voy a creer tremendo disparate? Vete a un psiquiátrico, querida.


Apostemos. Tu que dices? Cuantas botellas de brandi ya se habrá tomado? Eso si que es repugnante. Mezclar el alcohol con leche y galletas? Bah a mi no mientas! Se te hace un nudo en el estomago que en menos de un minuto terminas echando todo afuera. Menos mal que tiene toda la zona despejada, porque este ni sabe por donde camina .Esos animal con cuerno, si que no los envidio. Llevar a tremendo saco de grasa encima y con los entupidos jojojo que hace cada dos por tres mas la tos que le agarrar por el polvo que junta en cada chimenea, mamita mía, te la debo! Por suerte tienen los break de media hora en Australia. Que ahí, tanto reno como Santa, se ponen su triquinis, agarran la tabla y se dan un chapuzón bien dado en medio del océano Pacifico. Solo en esa parte del viaje permanecen sobrios, por que un día de tan borrachos que estaban, creyendo que era un delfín en vez de un tiburón, se metieron en el mar y de ahí en más no volvieron a salir salvo con una pierna ortopédica y un diente de plata para nuestro amigo Don Rudolf el reno. Bien merecido lo tienen! Ni pan ni agua les pienso dejar!

A las 12 en punto me subo a la chimenea con el rifle de 22 calibres en manos para dispararle justo en el obligo. Luego saco del bolsillo unas galletas de perro para los renos y un somnífero de 24 horas para Santa.

Me visto de duende (ya que el traje de Papa Noel me da picazón) y me voy a Las Vegas para jugar al póker con tres as en la manga.


Jojojo… Feliz navidad!

Ven.

-Confía en mí; has lo que te digo y no preguntes nada más. Créeme. Te va a gustar.


***

Nuevo blog: Catch me if you can.

miércoles

-Eres igual que todos. Primero me enamoras luego me quitas el corazón y al cabo de tres meses me lo terminas escupiendo en la cara.

G.

Si, aquella es la chica que te conté. Lleva un sombrero naranja que es imposible de ignorar. Aunque este de noche ella nunca se lo saca, dicen que hasta duerme con el. Solo una vez se lo llevo el viento y fue a parar en las aguas del fin del mundo donde por tres minutos paso a ser la chica del sombrero verde. Nadie sabe que color de ojos tiene, porque cuando la miras ella baja la vista sonriendo bien grande hasta mostrar su hoyuelo en el cachete izquierdo. Es por eso que siempre lleva en los bolsillos cajitas de ibuprofeno por si acaso le agarra dolor de mejillas de tanto reír por cosas que ni ella entiende. Llora muy poco y si lo hace, lo hace tan despacito que solo las polillas la pueden escuchar. Desaparece y aparece en cualquier momento, se sube al techo y en silencio se pasa las tardes espiando al chico de la casa veintiuno. Jamás le intereso ni le va a interesar porque en aquel sombrero se encuentra escondido otros ojos de un desconocido. Son de color azul marino y aunque nunca supo quien era, para ella siempre fue su séptima letra del abecedario.